Cuando las cosas se complican, la mayoría de nosotros en Samana Group recurrimos a una sola persona: Wiktor Buczek. Con su capacidad para poner orden en el caos, Wiktor es el cerebro operativo de nuestra empresa. Y su trayectoria refleja verdaderamente lo que atrae a la gente a Samaná, y lo que hace que se queden.
De la informática a la banca internacional
La formación de Wiktor es en informática, y como muchos grandes tecnólogos, es autodidacta. “Empecé a programar antes de que estuviera de moda”, bromea. Su carrera se aceleró rápidamente en grandes firmas como UBS y Credit Suisse, donde navegó la intersección entre tecnología y finanzas. Con el tiempo, se mudó de Polonia a Suiza, y aunque pueda parecer una decisión profesional, el verdadero motivo fue su gran pasión: el esquí. Atraído por la cercanía de los Alpes, eligió instalarse en Zúrich, donde aún vive hoy (excepto cuando está en Samaná).
En busca de algo más que sol
Después de años en el mundo corporativo, la clásica rutina de oficina empezó a pasarle factura. Suiza, con todo su orden y belleza, puede resultar rígida y muy centrada en la oficina, lo que puede limitar el sentido de independencia de una persona. “Es un gran lugar para la disciplina y la carrera profesional, pero yo anhelaba más libertad, y sol”, admite Wiktor. El auge del trabajo remoto en el sector de la informática le abrió una puerta. Empezó a soñar con algo diferente: una vida a tiempo parcial en algún lugar cálido, con un negocio propio. Exploró conceptos de coworking y destinos para nómadas digitales como Tailandia y Bali, pero siempre faltaba algo. “Esos lugares están hechos para turistas. Mucha rotación, ambiente de fiesta, sin comunidad real. Fue divertido por un tiempo, pero necesitaba profundidad, y un lugar que se sintiera habitable, no solo visitable”, comenta.
Descubriendo Samaná
Samaná ni siquiera estaba en su radar, hasta que leyó Chasing Black Unicorns, el libro de nuestro CEO, Marek Zmysłowski. Una cosa llevó a la otra, y Wiktor terminó siendo voluntario con Samana Group, un viaje de investigación práctico, como él lo llama. Estaba considerando comprar una propiedad y lanzar un concepto de coworking, y decidió usar el voluntariado como la excusa perfecta para hacer una exploración encubierta.
Lo que comenzó como unas semanas ayudando con temas de informática se convirtió rápidamente en dar soporte a todo, desde sistemas hasta operaciones, y cuanto más se involucraba en la empresa, más sentido le encontraba. “La gente, la visión... era algo audaz, diferente, y sentí que podía construir algo significativo aquí”, recuerda. Sus contribuciones se volvieron tan esenciales que le ofrecieron el puesto de CTO, y más tarde el de COO.
Liderando la innovación
Hoy en día, Wiktor lidera nuestra estrategia operativa, la gestión de equipos y la implementación de todos los procesos. “Siempre he creído que la informática puede cambiar el mundo, y Samana Group es una startup donde la informática juega un papel central. No solo implementamos sistemas. Estamos inventando nuevas formas de revolucionar el sector inmobiliario”, dice. ¿Uno de sus proyectos más destacados? El Flat House Configurator, la primera herramienta del mundo que permite a los usuarios diseñar y comprar propiedades inmobiliarias en línea de manera automatizada y fácil de usar. También está siendo pionero en nuestro trabajo con blockchain y tokenización, aportando su pasión por las finanzas y la Web3 a aplicaciones del mundo real.
Más allá de la pantalla
Wiktor suele bromear diciendo que en el fondo es un nerd clásico, apasionado por la informática, el blockchain, las criptomonedas, las finanzas y... los gatos. Pero también hay vida más allá de la pantalla.
Ya sea al timón de un yate o liderando operaciones en tierra, Wiktor aporta la misma calma y concentración a todo lo que hace. Tenemos la suerte de contar con él a bordo, ya que mantiene todo funcionando sin problemas, equilibrando el dinámico estilo de vida caribeño con el ritmo acelerado de una startup.
¡Gracias por ser parte de nuestro equipo!
